17 enero 2006

Cierre


Hace tiempo que no actualizo esta bitácora, hoy lo haré por última vez.
La única razón por la que cierro (quiero dar una explicación a mis lectores fieles) es que me siento atascado.
Antes de marcharme quiero agradeceros el que me hayais leido y hecho comentarios, tanto personalmente como dentro de la bitácora, a lo largo de este breve periplo: gracias, Pilar, Miguel, Chorche, Jesús y Mònica. Espero que os haya valido la pena. A mi sí.

03 noviembre 2005

Entrando en Mileto (tercera parte)

Se ha hecho esperar, pero aquí llega la tercera entrega de "Entrando a Mileto".

Época obscura

Durante la invasión dórica de la península griega, algunos de los jonios huyeron a refugiarse a las islas del Egeo (como Samos y Chios) y a la mitad sur de la costa occidental del Asia Menor. En la península griega, sólo unos pocos jonios que habitaban la región en torno a Atenas consiguieron sobrevivir a la invasión.
La mayoría de los escribas y artesanos jonios perecieron en la invasión y, en varias generaciones, sin nadie que las conservara, las técnicas de la época micénica se perdieron. En particular, los jonios se volvieron completamente analfabetos llegando, incluso, a olvidar que alguna vez sí habían sabido.
A la época que va del 1100 a. C. (circa) al 800 a. C. (circa) se le conoce como la época obscura de Grecia. Durante este periodo el comercio, las creaciones artísticas y artesanales prácticamente desaparecen. Se deja de colonizar, la población y la calidad de vida desciende.
Los dorios también acabaron para siempre con las monarquías micénicas. Despues de la invasión, la gente se agrupó en los valles constituyendo unidades políticas que llamaban "polis". Una polis estaba constituido por una ciudad y un conjunto de tierras alrededor. La mayoría de la población vivía fuera de la ciudad que sólo les servía de protección en caso de invasión del valle. En la ciudad se desarrollaba la vida de la aristocracia terrateniente que poseían la totalidad de las tierras de la polis y gobernaban al resto de la población. La aristocracia era hereditaria y se remontaba a la época de la invasión en la que, con la confusión, grupos de personas se habían apropiado de las tierras. Además cada polis era independiente del resto a cuyos habitantes eran considerados extranjeros. Los jonios del Asia Menor fundaron 12 grandes polis, y comenzaron a llamar a la región en la que se situaban (junto con las islas adyacentes) "Jonia". Entre las doce polis jonias destacaban Éfeso y Mileto.
Durante la época obscura, en Jonia se hizo popular la figura del rapsoda. Un rapsoda era un poeta ambulante que iba de polis en polis recitando a los aristócratas leyendas sobre la gloriosa época micénica. Entre estas se encontraba la de Teseo que narra cómo este gran héroe libera a la península griega del yugo cretense, la de Jasón que relata la primera expedición de los micénicos al mar Negro, o la leyenda de la toma de Ilión.
Poco a poco los jonios fueron restableciendo el comercio. Gracias a esto, los rapsodas y las leyendas se expandieron por la península griega. Además, gracias al comercio, los jonios conocieron el alfabeto fenicio. Hacia el 800 a. C. se modifica el alfabeto fenicio, que había sido introducido en Jonia y en la península griega por los comerciantes jonios, para incluir símbolos que representaran las vocales dando origen al alfabeto griego. Al mismo tiempo se concluyen, en Jonia, los grandes poemas de La Iliada y La Odisea. Así, a la vez que todos los pueblos de habla griega dejan de ser analfabetos simultaneamente, finaliza la época obscura.

20 octubre 2005

Entrando en Mileto (segunda parte)

Época micénica

En la primera parte de esta narración, contamos que, al mismo tiempo que florecía y se expandía la cultura minoica, una serie de etnias de origen indoeuropeo (entre ellos los jonios) invadieron la península griega. Mientras los eolios (la otra gran etnia) se quedaron por el norte dedicándose al pastoreo, alrededor de los montes de Macedonia y el monte Olimpo, los jonios se desplazaron hacia el sur. Hacia el 1700 a. C. los jonios, que eran muy numerosos, ya habían ocupado toda la península.
Durante la ocupación, los jonios, cuya cultura no era nada sofisticada, asimilaron la de los pueblos en los que se introducían. Así, alrededor del 1600 a. C., en el sur de la península griega, existía una cultura que mezclaba elementos jonios y minoicos. Entre otras cosas, los dioses minoicos entraron a formar parte del panteón jónico. Sin embargo, debido al gran número de jonios, la lengua cretense pasó a un segundo plano y, poco a poco fue desapareciendo.
Los jonios también fundaron sus propias ciudades como Atenas, Argos, Tebas y Micenas. Las ciudades jonias, que generalmente habían sido construidas por tribus distintas, eran independientes unas de otras y estaban gobernadas por un rey. Los reyes jonios eran, por lo general, valientes y aventureros y se dedicaban a la piratería y al pillaje.
Durante el periodo que va desde (aproximadamente) el 1600 a. C. y el 1100 a. C., la ciudad de Micenas se convirtió en la más rica y poderosa de las ciudades jónicas. Por ello, a ésta se le conoce como época micénica.
Hacia el 1500 a. C. los jonios desarrollaron su propio sistema de escritura. Para ello modificaron el lineal A para que se ajustara a las ncesidades de la lengua jonia. El resultado fue una escritura que llamamos "lineal B" y que, una vez descifrada, ha resultado ser una transcripción silábila de una forma antigua de griego bajo una forma parecida a la escritura lineal A.
Después de que, en el 1450 a. C., la flota cretense quedara debastada por la erupción de enorme volcan (¿no os acordais?, lo contamos aquí) los jonios conquistaron la isla y se hicieron con el control del Egeo. Como consecuencia de esta invasión, los cretenses pasaron a hablar jonio y a escribir en lineal B.
Una vez que arrebataron el control del Egeo a los cretenses (y acabada, así, la época minoica) los jonios realizaron grandes expediciones de piratería por mar llegando hasta el mar negro (por el este) y a Italia (por el oeste). En estas expediciones invadieron ciudades y establecieron colonias en algunas islas del Egeo, Asia Menor e Italia. Principalmente importante fue la toma de la ciudad de Ilión, situada en el estrecho que separa el mar Egeo del Negro y que controlaba el rico comercio del Mar Negro.
Hacia el 1200 a. C. una serie de pueblos arrasaron el Asia Menor destruyendo el imperio hitita (que hasta entonces había tenido el control de casi toda esta región) para luego echarse al mar e invadir, saquear y destruir todo lo que se encontraban a su paso. La historia de estos pueblos es todavía un misterio. Se sabe que llegaron hasta el Imperio egipcio que, a duras penas, consiguió detener su avance. Como llegaron del mar, los egipcios los llamaron "Los pueblos del mar". A su paso, desde el Asia Menor hasta Egipto, los pueblos del mar arrasaron la península griega.
Después de que el imperio hitita fue destruido por los pueblos del mar, el hierro (cuyo control había estado en manos de este gran imperio) se extendió llegando hasta el norte de la península griega. Allí, los dorios (una de las tribus eolias) aprendieron a fundirlo y a hacer poderosas armas capaces de atravesar los blandos escudos de bronce. Una vez armados (tal vez con el deseo de hacerse con el control de las fértiles tierras del sur, o empujados por la expansión de algún pueblo como los pueblos del mar) los dorios comenzaron a invadir la península griega terminando de destruir las ruinas que habían dejado los pueblos del mar y dando fin, hacia el 1100 a. C., a la época micénica.

14 octubre 2005

Entrando en Mileto (primera parte)

En la época de Tales el pensamiento arcaico estaba en pleno apogeo. No existía ningún centro cultural en el mundo que no recurriese a una colección, más o menos extensa, de divinidades para explicar cualquier fenómeno natural. Mileto, en esto, no era una excepción. Sin embargo, Mileto era y había sido una excepción en muchas cosas.
Algunos de los habitantes de la costa occidental del Asia Menor y de sus islas adyacentes, incluidos los ciudadanos de Mileto: los milesios, se llamaban a si mismos jonios. Los jonios era una de las dos grandes etnias que junto con otras menores se desplazaron, hacia el 2000 a. C., desde el noreste de la península Balcánica hacia el sur invadiendo la península griega. Estas etnias, que estaban compuestas, generalmente, por distintas tribus, eran todas de origen indoeuropeo y compartían rasgos culturales comunes, los mismos dioses y hablaban dialectos de la misma lengua: una forma primitiva de griego. Eran nómadas, no conocían el metal y, principalmente, vivían del pastoreo.
Época minoica
En la época de la invasión, la península griega estaba habitada por un pueblo proveniente del Asia Menor que, hacia el 6000 a. C, emigró hasta el mediterraneo instalándose, principalmente, en la isla de Creta y otras islas del egeo. Dichas tribus anatolias, aunque neolíticas, conocían la agricultura y, desde el 6000 a. C. (circa) hasta el 3000 a. C. (circa), estos pueblos se expandieron por la península griega propagando con ellos la agricultura. A partir del 3000 a. C., los habitantes de Creta ya conocían el cobre y construyeron una gran flota naval. Desde, aproximadamente, el 2000 a. C. al 1450 a. C. toda la isla de Creta se unió bajo una monarquía, se construyeron grandes ciudades, como Cnosos, y grandes palacios en ellas. Durante este periodo, Creta se convirtió en la mayor potencia naval de la época, eliminó la pirateria y se hizo con el control del comercio en el Egeo. En estos 500 años (aproximadamente), el mar Egeo, bajo la protección de la flota cretense, vivió un gran periodo de paz. Tal era la situación de poder de Creta que ni uno sólo de sus ciudades y grandes palacios estaban amurallados.
En estas condiciones la cultura cretense floreció: se crearon grandes obras de arte y, obligados por el deseo de mantener el control del comercio, desarrollaron la escritura; primero jeroflígica y, más adelante, una basada en líneas onduladas irregulares que llamamos "lineal A". Ninguna de estas ha sido todavía descifrada.
Dada la gran influencia cretense, su cultura en seguida se extendió por todo el Egeo, llegando a ser totalmente absorvida por los pueblos de la península (antes de la invasión indoeuropea, claro).
Hacia el 1450 a. C., una gran erupción volcánica acabó con la vecina isla de Thira junto con la mayor parte (sino toda) de la flota cretense dando comienzo así a la extinción de esta grandiosa cultura.
Posteriormente a la destrucción de la cultura cretense, los descendientes de los invasores indoeuropeos que habían invadido la península griega recordarían, en sus mitos, el esplendor de aquella en la figura del rey Minos de Cnosos del cual se ha cogido el nombre, en la actualidad, para determinar la época de hegemonía cretense.

09 octubre 2005

Algunos retazos de pensamiento arcaico

Como dije en la entrada anterior, el pensamiento arcaico nos ha acompañado a lo largo de la historia y todavía existen retazos de esta forma de pensar.
Que, actualmente, existen en otras culturas no hay duda. El pensamiento arcaico predomina en aquellas poblaciones que hasta hace poco se encontraban (y algunas todavía se encuentran) en la etapa cultural que llamamos "Neolítico". También, la religión hindú, a pesar de que la mayoría de sus creyentes han abandonado el Neolítico, es un ejemplo de pensamiento arcaico. De hecho, es una de las formas más antiguas de esta forma de pensamiento que se conservan sin apenas modificación. Pero también en nuestra cultura occidental se manifiesta esta forma de pensamiento. Basta mirar cómo algunas personas afirman que cualquier desgracia ocurrida (ahora, por ejemplo, con el Katrina) es un castigo divino o bien una consecuencia de haber pedido a Dios que nos abandone. Otras formas son rezar o manifestarse (como nos indica Lorién aquí) con la intención de agraciar a una divinidad, o persignarse antes de realizar una actividad que se considera peligrosa (salir a la calle o tomar un medio de ransporte). Muchas otras formas existen (como pensar que manchas de humedad que nos parecen rostros, algunos muy vagamente, son representaciones reales de caras realizadas por algún ser sobrenatural), pero mi intención no es mostrarlas aquí todas.

08 octubre 2005

El pensamiento arcaico

Las primeras explicaciones del mundo de las que tenemos constancia son anteriores a Tales. En estas, todos los fenómenos ocurrían por voluntad de algún ser sobrenatural caprichoso. Estos seres, que recibian los nombres de dioses, espíritus, demonios, etc., controlaban el mundo.
Los dioses tenían una gran influencia sobre la vida de los seres humanos, por lo que estos desarrollaron diversos métodos de sobornarlos. Había culturas que sacrificaban bueyes y toros, derramaban vino al suelo y celebraban juegos en su honor, otras sacrificaban los corderos que constituían la base de su subsistencia, y también las había que sacrificaban seres humanos. A menudo, los sobornos no servían de nada y la gente veía como sus cosechas, sus casas o sus barcos, junto con gran cantidad de seres humanos, quedaban destruidas por el capricho de un dios. En muchas culturas surgían personas que decían estar en contacto con los dioses o saber intepretar las señales que del cielo enviaban los dioses. A pesar de ello, muchas veces las señales y la comunicación con los dioses no era clara. En algunas culturas llegó a desarrollarse la idea de que los dioses deseaban la contemplación de una serie de leyes. En estos casos era frecuente perseguir y ajusticiar a aquellos que se desviaban de las normas, así como culparles de todas las desgracias.
A una persona acostumbrada a creer que los fenómenos son producidos por leyes naturales esta forma de pensar, llamada pensamiento arcaico, puede parecerle, hoy en día, ridícula. Actualmente mucha gente cree que las tormentas se producen al cumplirse condiciones atmosféricas bien conocidas y no porque ésta sea la voluntad de alguna divinidad. Sin embargo, el pensaiento arcaico nos ha acompañado durante toda la historia y en nuestra cultura, todavía, existen retazos de esta primitiva forma de pensar. Y, aunque algunas de sus explicaciones son de una gran imaginación, el pensamiento arcaico es simple y directo; no analiza los fenómenos y los interpreta tal y como directamente los percibimos: caprichosos y con (aparente) voluntad.

07 octubre 2005

Advertencia

Comprender el valor y la profundidad del pensamiento racional requiere tiempo y esfuerzo. Es necesario aclarar conceptos, malentendidos y formas de pensar. No tenemos que preocuparnos si en un primer momento no entendemos su grandeza, hacerlo requiere una gran reflexión. Por ello, nosotros iremos paso por paso.
Un último aviso: no queda más remedio que comenzar utilizando los vagos conceptos expresados en el lenguaje ordinario para ir, poco a poco, limándolos y, si fuera necesario, sustituyéndolos por otros más adecuados. Por supuesto, la reinterpretación de lo expuesto con estos nuevos conceptos no sólo es deseable sino necesaria. Así que no tenemos que alarmarnos si vemos que cada vez usamos los términos con significado distinto, siempre que esto sea consecuencia de un proceso de análisis de nuestro sistema conceptual que acabe en una mayor precisión y claridad. También es posible que, a menudo, cambiemos de opinión en esta bitácora y digamos cosas que no sean coherentes con lo anteriormente expuesto. Una vez más, sólo debemos asustarnos si estos cambios son arbitrarios y caprichosos, ya que la constante revisión y crítica de nuestras opiniones así como la aceptación de los errores propios (una vez detectados) son, como veremos, condiciones necesarias del pensamiento racional.